jueves, 19 de junio de 2014

El peso de la Monarquía Española

Hoy hemos asistido a uno de esos días que quedan escritos con letras de oro en los libros de Historia.


Proclamación de Felipe VI, Rey de España
El peso de la Monarquía Española
el troblogdita


Historia de España, de Europa, de Occidente y Universal, pues la Historia de las naciones que nos rodean y de todas las de nuevo cuño no se entenderían sin que España forme parte de todas ellas, con nuestra Monarquía (de diferentes casas) a la cabeza.
La Historia de España pues desde hoy tenemos un nuevo Rey, Felipe VI. La Historia de Europa porque somos la Nación más antigua del "viejo continente" gracias a los Reyes Católicos, quienes remataron una labor centenaria de Reconquista, en 1492, recuperando España del Islam y devolviendo a Europa su identidad. Obra iniciada por Don Pelayo y los valientes que resistieron en Asturias en impulso de un credo que quiso barrernos del mapa pero que chocó contra nuestras naturalezas... La física (Asturias) que sirvió de frontera natural y nos concedió un breve respiro y la emocional que supo encender una llama que seguiría encendida durante 800 años hasta la llegada de los Reyes Católicos, pasando por León, Galicia, Portugal (entonces Reino español), Navarra, Aragón, el Condado de Barcelona (una de las múltiples fronteras Carolingeas nuevamente con el Islam, que después pasó al Reino de Aragón) y Castilla.
Supieron retener la identidad visigoda y cristiana de Hispania y por ella lucharon vertiendo su sangre por cada palmo de nuestra geografía.

No me puedo resistir a mencionar también, de soslayo, las órdenes militares que también contribuyeron en gran medida en esa defensa de la doble identidad: europea y cristiana de nuestra península, combatiendo al enemigo común: Calatrava, Alcántara, Santiago, Montesa, Belchite, Monreal, Avis y (con carácter supranacional) la del Temple.
La Historia de Europa porque fuimos decisivos, desde esos tiempos en la contención de la invasión islámica evitando la erradicación de nuestra Identidad. Para después ir poco a poco entroncando con los demás reinos europeos, los cuales, en mayor o menor medida se iban consolidando con la vista siempre puesta en nuestra España.
La Historia de Occidente porque esos mismos Reyes Católicos contribuyeron al descubrimiento de un Nuevo Mundo, expandiendo nuestras fronteras, ensanchando Castilla, transmitiendo nuestra Fe y civilizando nuevos continentes. Después vendría la configuración del nuevo mapa político de América, y la emancipación de las colonias. Unas liberadas gracias a España, como los Estados Unidos de mano del inglés, otras emancipadas de nuestro propio Reino, como sucediera en Latino América, aunque guardando siempre un profundo sabor de amistad, erradicando el concepto de Metrópoli impuesta para terminar convirtiéndonos, por cariño y roce en la Madre Patria de todas ellas, quienes en su independencia, y en uso de su Libertad, han seguido reconociendo a nuestros reyes como suyos excepto en casos muy concretos en los que la tiranía y la dictadura ha querido cortar los lazos de amistad. Pero incluso estas volverán a nuestro regazo cuando recuperen su Democracia.
Y de la Historia Universal porque aún más allá, en Filipinas y muchos otros lugares en los que la primera bandera en ondear fue la de Castilla y León: la de España. Ellos recibieron también nuestra lengua, nuestra cultura, credo y civilización.
Una Historia que desde Iberia primero e Hispania después nos entronca con Íberos y celtas; fenicios; egipcios, griegos y romanos, que asentó su homogeneidad en torno al año 300 con los godos y demás semillas que germinaron en nuestra tierra y se fueron fusionando para dar como resultado a España. Una España que suma todos esos esfuerzos y que ha sabido siempre resistir todos los embites desde fuera de nuestras fronteras.

No han faltado tampoco los enfrentamientos con nuestros vecinos, sabiendo expulsar al francés de nuestras tierras, liderados por la voluntad popular. Nuestros Tercios se pasearon por Turquía, Italia, Austria, Flandes y demás. Derrotados únicamente por la Mar, que sirvió de escudo natural a Inglaterra, quienes, si no hubiera mediado la fortuna (mala en este caso), hoy habrían celebrado el Corpus Cristi y la coronación de Felipe VI como una provincia más.

Una España que ahora se enfrenta al mayor reto de su Historia, no perecer ante el embite interno que pretende borrar de un plumazo esa Historia que se ha escrito con generaciones de avanzados; comerciantes; pastores (incluso de almas); aventureros; navegantes; infantes y trabajadores, que por lucro; aventura; compromiso espiritual; deseo intelectual; superación; necesidad y/o reto nacional se desperdigaron por el Orbe plantando nuestra enseña. Y todo esto, por mucho que mancillemos nuestra Historia, por mucho que pretendamos obviarla, por mucho que queramos reinventarla: no se puede borrar.
De Covadonga a Granada; de Jerusalén a las puertas del Capitolio; del extremo Oriente a la Patagonia; desde Flandes a Sicilia... España ha sido conocida y reconocida, y todos estos pueblos, porque el Destino así lo ha querido, han sabido reconocer, por obra de nuestros diferentes monarcas el paso y el peso de nuestra Nación.

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